LAS SOLENCIAS QUE SE COME EL TIEMPO
En el siglo XIX y XX, en Lima, Cusco, Arequipa y otras regiones del Perú, existía un juego que era para todos muy popular y normalísimo. El juego lo llevaba a cabo el Bizcochero, un ambulante que llevaba por las calles gustosos pasteles en una tabla, lo que hacía era poner la tabla al suelo y mucha gente se acercaba, junto a muchísimas moscas. Un pueblerino para sabrosear un bizcocho, tenía que apostar al pastel que deseaba comer. Una vez terminada todas las apuestas, el bizcochero espantaba a todas las moscas. Y se iniciaba el juego, cuando las moscas regresaban a los pasteles; al bizcocho que se le pare la primera mosca, era el bizcocho ganador. Este relato lo cuenta M. Fuentes y R. Palma, y ninguno de los dos dicen ni pio de lo antigénico del juego. Y no tenían por qué, ya que en esa época no existía conciencia sanitaria. Era solo tradición.
Y la inconciencia reinaba, tanto, que en esa época los barberos , para afeitar eficientemente, hacían que sus clientes se introdujesen en la boca una piedra redonda, a la que llamaban ‘Huesillo’, entonces cuando el barbero decía: «¡Huesillo a la Derecha!», el cliente arrimaba la piedra dentro de su boca a la derecha. Y la operación se repetía en el lado izq. Bueno, he de saberse que esa piedra que se ponía en la boca era la misma para todos los clientes y casi ni se lavaba. La inconciencia reinaba en el pueblo, era más que hábito. Era tradición y costumbre; de la mano con la ignorancia. Y tradición en esa época era también matar perros, George Squier cuenta que se solía matar perros vagos todos los jueves. En el pueblo, se mataban perros por diversión. Los campesinos los ataban del cuello y los ahorcaban, después de que caían al suelo, con sus cachiporras los remataban. Squier alude así a la crueldad de los indígenas. Y efectivamente, los Indígenas e Andinos, poseen practicas crueles basadas en sus tradiciones.
Actualmente se evidencia poco ello, como el maltrato infantil en comunidades andinas, las numerosas muertes de hijos por descuido, los pago a la tierra, etc. Lo anterior mencionado no es nada comparado con sus hábitos de antaño. Algunas comunidades indígenas de la selva, estudiadas el siglo pasado, mostraron un lado oscuro. Ej’s: El abandono de un varón enfermo que no podía mantener el paso de los demás, cuando una mujer vieja se convertía en una carga para el resto un varón joven la mataba de un hachazo, los recién nacidos que carecían de pelo eran sacrificados, una mujer cuenta que su primer bebe, fue sacrificado por que el resto no quería otra niña, un niño fue enterrado vivo por que era divertido verlo, etc.
A comparación, en el caso peruano actual, tenemos (en el pueblo ticuna, ubicado en la selva) un ritual llamado Woxrexcuchiga, que consiste en arrancarles el cabello a las mujeres, hasta que sangren, cuando llegan a la pubertad. Recuerdo que este relato se lo mencione a mi docente de Interculturalidad y me dijo que, tendríamos que enseñarles a cambiar. Sin embargo la regla básica antropológica es no intervenir en las culturas, el pueblo ticuna posee educación, y aun así sigue prefiriendo su tradición. La regla es para entender que las tradiciones solo las erradica el tiempo. Algunos pueblos actuales poseen aun tradiciones heredadas, que equivale a ignorancias heredadas. Y por ello se les debe comprender y respetar. No discriminar, ni señalar. Lo malo también implica a nuestra diversidad cultural. Bien seria que nos quedemos con las buenas tradiciones y se vallan las malas, pero al fin y al cabo, el tiempo se comerá a todas.




buenisimo
ResponderEliminarCostumbres que no se deben perder uu
ResponderEliminarNice
ResponderEliminarEstá opinión si para que veas, abajo las malas costumbres y que vivan las buenas tradiciones
ResponderEliminarPsddt: Muy buen ensayo, mi estimado Rivaldo.
Buen post
ResponderEliminarLo curioso de mi pueblo es que sus costumbres transcienden, haciendo que no solo se festejen en mi localidad si no que afuera de ella.
ResponderEliminarAl final el tiempo dirá v: